Posts tagged "Vielka"

“Thunderball” puede esperar

Eran como las 5.30 de la tarde cuando le escribí a Sarah diciéndole que estaba deseoso de ver la película, pues es la favorita de Sean Connery de las seis que él protagonizó (siete si contamos la “apócrifa” Never Say Never Again”. Pero ella me bajó la nota y me dijo que no estaba en ese ánimo. Nada raro en una mujer, pero ni modo, complaciente yo le pregunto qué cosa la anima. Me dice que tiene deseos de un Valentino y como ahora trabajo al lado de Ágora Mall, no tengo excusa.

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El primer Sol de Vielka

Mi hija ya es una señorita de 11 años, pero por alguna razón nunca había participado en el ritual de ver el amanecer del primer día de alguno de sus años. Hoy, 1 de enero de 2013, finalmente lo hizo, junto conmigo. Estábamos junto a Sarah en la tradicional cena de fin de año en casa de unos tíos suyos. Al salir de allá, cerca de las 2 de la madrugada, veníamos conversando y puse el tema de “amanecer en la calle”. Sarah no estaba en eso pero Vielka sí estuvo dispuesta, algo que en cierta forma me sorprendió. Como ya estábamos llegando a nuestra casa, le planteé que nos durmiéramos unas horas y que yo la despertaría faltando poco para la salida del Sol.

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Cuando le toque a Vielka…

De política mi hija Vielka no sabe mucho. Quizás realmente no sepa nada, pero como lee los periódicos, sé que algo retiene de todas las barbaridades que cada día los periodistas se afanan en añadir al caudal de depresiones de los dominicanos. No me atrevo a preguntarle, temeroso de que ella me zambulla en una de sus clásicas sesiones de interrogantes, de las que seguramente no tendré respuesta adecuada. Pero esa conversación llegará, como ya han llegado otras.

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Mi nueva Chica Internet

Hoy al mediodía, cuando fui a buscar a Vielka al colegio, veníamos conversando, como siempre, de cómo le había ido en clases, qué tareas tenía, y así por el estilo. De repente, mi niña me pidió un favor. “Papi, yo quiero que me abras un correo electrónico”.

Y claro, algo así en una hija mía no debería sonar extraño, ¿no? Sin embargo, quise saber un poco más. “¿Para qué lo quieres, amor?”. Me miró con ojos de fastidio por tener que explicar lo obvio y dijo “¡Para chatear con Nicole Marie y Laura, papi!”. Escuché claramente el “duh!” de Homero Simpson en mi cabeza. ¿Cómo no podía saber que era para eso?

Y bueno, que el día tenía que llegar. Así como llegarán otros días en los que me pedirá cosas que son obvias y yo seguiré haciéndome el tonto para preguntar el clásico “para qué”. Hicimos planes sobre cuál sería su correo y llegamos a casa. Hora de almorzar. Tema olvidado.

Sí, claro, olvidado sólo por mí. Cuando ya terminaba de comer, me preguntó si ya lo había creado. Yo, perdido en algún cráter de la Luna, pregunté “¿Crear qué cosa, corazón?”. Y levantando la frente mientras ponía esa cara de “es que nunca me escuchas” que ya su genética empieza a enseñarle puntualizó: “¡El correo, papi!”.

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