Soy, simplemente, y eso basta.
- Padre. Desde el 7 de diciembre de 2001, cuando llegó Vielka Martínez Colón a mi vida, y no encuentro forma de describirla sin desglosar una enciclopedia. Cualquiera que tenga hijos sabe lo complejo que son los macacos y cuántas emociones diversas pueden provocarnos.
- Hijo. De doña Mildred Batlle y don Darío Martínez, quienes han envejecido en todo menos en el afán de verme mejor como persona cada día.
- Aguilucho. Desde que Miguel Diloné se robó 44 bases en una temporada, entendí que la pelota es lo que Diloné hacía, y desde entonces, y por su causa, me abracé al aguiluchismo. Me enorgullece el amor por la franela de Santiago, y es uno de los primeros rasgos que revelo en cualquier conversación.
- BBSiano. Miembro de una exquisita cofradía de amigos y amigas que nunca imaginé conocer. Los BBSianos nos conocemos desde hace alrededor de veinte años y en ese trayecto hemos evolucionado junto a las tecnologías que amamos. Mis mejores amigos están en ese círculo.
- Fotógrafo aficionado. Casi en retiro, por vago. Pero igualmente apasionado cuando camino y hago fotografías en la mente, que guardo en un álbum de memorias al que felizmente sólo yo tengo acceso. Y me prometo, por enésima vez, que volveré con la cámara a hacer la foto para compartir… algún día…
- Desarrollador web. Y mi mejor hijo es el fansite Aguiluchos.com, que ya no es más un website, sino toda una comunidad de amigos que bajo la sombrilla de la tolerancia comparte en nuestro sitio.
- Mercadólogo. Aunque hace un tiempo no ejerza, me apasiona todo lo que se relacione con el buen mercadeo, con branding, con posicionamiento… con la ciencia de la mezcla efectiva.
- Investigador. Relacionado con lo anterior, con amplia experiencia en estudios cualitativos y cuantitativos, trabajando en campo y fuera de campo en todas las etapas y variantes de estas modalidades.
- Periodista frustrado. Con el eterno aguijón que me perfora el “whatif” para sugerirme que hoy sería lo que quise ser si tan pendejo no hubiera sido aquella vez… yo me entiendo, descuiden.
- Curioso. Y eso, quizás, lo resume todo.
Yo soy yo, Darío Martínez Batlle. Soy, simplemente, y eso ya me basta.