Posts in "Vielka"

El primer Sol de Vielka

Mi hija ya es una señorita de 11 años, pero por alguna razón nunca había participado en el ritual de ver el amanecer del primer día de alguno de sus años. Hoy, 1 de enero de 2013, finalmente lo hizo, junto conmigo. Estábamos junto a Sarah en la tradicional cena de fin de año en casa de unos tíos suyos. Al salir de allá, cerca de las 2 de la madrugada, veníamos conversando y puse el tema de “amanecer en la calle”. Sarah no estaba en eso pero Vielka sí estuvo dispuesta, algo que en cierta forma me sorprendió. Como ya estábamos llegando a nuestra casa, le planteé que nos durmiéramos unas horas y que yo la despertaría faltando poco para la salida del Sol.

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Cuando le toque a Vielka…

De política mi hija Vielka no sabe mucho. Quizás realmente no sepa nada, pero como lee los periódicos, sé que algo retiene de todas las barbaridades que cada día los periodistas se afanan en añadir al caudal de depresiones de los dominicanos. No me atrevo a preguntarle, temeroso de que ella me zambulla en una de sus clásicas sesiones de interrogantes, de las que seguramente no tendré respuesta adecuada. Pero esa conversación llegará, como ya han llegado otras.

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¿Cuál es tu apellido materno?

Como la mayoría de las personas, yo tengo dos apellidos. Llevo el Martínez que me da mi padre Darío Martínez Andújar, y el Batlle que heredo de mi madre Mildred Batlle Pérez. Sin embargo, por esas convenciones sociales que nos abruman y que pocas veces cuestionamos, desde niño aprendí a decir que mi nombre es Darío Martínez, dejando en las sombras el apellido de mi adorada vieja.

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La Wikipedia de mi hija

Un melón. Un limón. Un pincho atravesando el limón. Una muesca que representa nuestra isla, otra que representa a Argentina. Por supuesto, mucho de hacer girar el limón alrededor del melón, sobre su propio eje inclinado.

Y mi mejor esfuerzo por reforzar la clase de geografía de hoy, en la que aprendió la traslación y rotación de la Tierra,… y el por qué es verano en Argentina cuando aquí hace tanto frío.

Adoro ser la Wikipedia de mi hija.

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Aquella tarde de diciembre

Pichona mía, no podría jamás cansarme de decirte lo mucho que te amo, y lo grande que has sido en mi vida. No me bastarían todos los adjetivos de todos los idiomas (incluendo el Klingon y el K-Paxiano) para describir lo mucho que atesoro todas las lecciones que hemos compartido (aprendiendo tú y aprendiendo yo) el oficio de ser hija y padre. Espero que este post sobreviva los años y que cuando tengas ya más edad, quizás cuando ya seas tú la madre, pueda mostrártelo nuevamente y darte uno de nuestros “abrazos rompecuellos” que nos caracterizan.

No tendré mayor satisfacción en la vida, que algún día mires las huellas que he marcado en tu vida, y que tú, al calzar tus propios pies en ellas, te sientas orgullosa de seguirlas. Sólo a eso aspiro.

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Mi nueva Chica Internet

Hoy al mediodía, cuando fui a buscar a Vielka al colegio, veníamos conversando, como siempre, de cómo le había ido en clases, qué tareas tenía, y así por el estilo. De repente, mi niña me pidió un favor. “Papi, yo quiero que me abras un correo electrónico”.

Y claro, algo así en una hija mía no debería sonar extraño, ¿no? Sin embargo, quise saber un poco más. “¿Para qué lo quieres, amor?”. Me miró con ojos de fastidio por tener que explicar lo obvio y dijo “¡Para chatear con Nicole Marie y Laura, papi!”. Escuché claramente el “duh!” de Homero Simpson en mi cabeza. ¿Cómo no podía saber que era para eso?

Y bueno, que el día tenía que llegar. Así como llegarán otros días en los que me pedirá cosas que son obvias y yo seguiré haciéndome el tonto para preguntar el clásico “para qué”. Hicimos planes sobre cuál sería su correo y llegamos a casa. Hora de almorzar. Tema olvidado.

Sí, claro, olvidado sólo por mí. Cuando ya terminaba de comer, me preguntó si ya lo había creado. Yo, perdido en algún cráter de la Luna, pregunté “¿Crear qué cosa, corazón?”. Y levantando la frente mientras ponía esa cara de “es que nunca me escuchas” que ya su genética empieza a enseñarle puntualizó: “¡El correo, papi!”.

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