Posts in "Del baúl de los recuerdos"

De cómo conocí a Mía Jazmín

Esta limonada la escribí hace 25 años sin saber que llegaría a ser limonada. Está fechada 17 de agosto de 1987 y narra, en retrospectiva, mi encuentro con una niña-artista llamada Mía Jazmín Vidal Corominas, de entonces apenas 10 años. Hoy que Mía celebra su cumpleaños pensé que sería una especie de regalo por la fecha, así que pauté la publicación de esta limonada retro para hoy.

Continue reading

Los perros de mi vida

Leía hace unos días una entrada en el blog de Paola Chaljub y me dio por copiar su idea para contarles acerca de los perros que han pasado por mi vida… pero me limitaré a mencionar a los que vale la pena recordar, los de cuatro patas, los nobles, esos que casi siempre son amables y leales, cuyo mayor crimen suele ser voltear zafacones y mearse en la sala. A los de dos patas que los recuerde su mar(beep)ta madre.

Continue reading

Mari Blanca fue mi Justin Bieber

Luego de pasarme la mañana escuchando todas las canciones de La Pandilla, y revivir con ellas toda devoción enfermiza que sentía yo por Mari Blanca, prometo no volver a burlarme de las fans de Justin Bieber o de cualquier otra figura juvenil que hoy o mañana haga delirar a los niños (incluida mi hija Vielka, que suspira por Joe Jonas aunque ella piensa que no lo sé).

Continue reading

Mi alter-ego es montacarguista

Estaba leyendo mi blogroll y me encontré con un post interesante en el blog de Gittih. “¿Cuál es la profesión secreta de tu alter ego?” pregunta la siempre interesante amiga y ahora colega laboral. Y me resultó curioso, porque justamente hoy en la tarde salí un rato a “rebootearme” el cerebro y me puse a ver que en la construcción justo al frente de nuestras oficinas había una larga patana cargada de blocks y un muchacho que afanosamente estaba descargándolos utilizando una “uña” o montacargas.

Continue reading

Mi cumpleaños 36

Hay una cierta edad en la vida de un hombre en la que cumplir años empieza a convertirse en una ceremonia prescindible y con la cual dejan de molestarnos los olvidos, las llamadas tardías y todas las convenciones sociales que acompañan a la fecha natalicia. No sé cuándo me llegó esa época (sombría y aburrida, dirían muchos) pero estoy seguro de que en el 2004 yo todavía quería ser el centro de atención, ser felicitado, que se me cantara cumpleaños y ver el asesinado a puras puñaladas de algún infeliz bizcocho de la Pastelería del Jardín o de Bondelic. Mi cumpleaños 36 es, hasta el momento, el más tétrico de todos los que he tenido hasta ahora.

Continue reading

Leoncio, el mendigo que no mendigaba

Recuerdo que hace muchos años, en la Sarasota esquina Abraham Lincoln, se ubicaba un minusválido llamado Leoncio (aunque no estoy muy seguro del nombre). Se le adivinaba pobre y humilde nomás de verle, pero siempre vestía saco y corbata aunque sus deformes piernas colgaran saliendo de los ruedos de un pantalón remendado. Leoncio técnicamente no pedía dinero a nadie, sino que la gente le daba espontáneamente, casi como si fuera un peaje. ¿Cómo lo lograba? En su silla de ruedas se trasladaba junto a los autos que esperaban la luz verde y le decía a cada conductor una frase positiva, acompañada de una sonrisa asombrosamente perfecta para alguien que, supuestamente, estaba en una precaria situación.

Continue reading