Oye, viene mi cumpleaños: Escribe #UnpostparaDario

Oye, viene mi cumpleaños: Escribe #UnpostparaDario

No soy demasiado amigo de los cumpleaños, la verdad. Ser centro de atención no ha sido nunca mi deporte favorito, aunque disfrute muchísimo celebrar la vida de mis amigos y familiares. Paradojas de la introversión, supongo yo.

Sin embargo, al acercarse una vez más el 23 de mayo, no me queda más remedio que prepararme para pasar una hoja más en mi ya largo almanaque. Y como quien cumple años tiene permiso para pedir (o cuando menos, sugerir) obsequios, se me ocurrió que ya se qué quiero de regalo. Ya con casi 48 años, creo que tengo derecho a pedir, ¿no?

Hace poco conversaba una buena amiga; teníamos meses sin hablar. Ella es parte de aquella “generación bloguera” que nació, creció y virtualmente murió a mediados de la pasada década, antes de que las redes sociales nos robaran las ganas de trascender en el tiempo y nos acostumbráramos a medir la importancia en “fans, likes y retuits”.

Y de repente, le pedí que me regalara un post antes del 23 de mayo.

#UnpostparaDario

No es difícil y sería tremendo regalo

La idea

Pues la idea es simple: Quisiera volver a leer entradas de gente que antes escribía. O de gente que escribe todavía. O de personas que tienen curiosidad por hacer un blog. O por emprendedores que tienen ganas de contar sus proyectos. O simplemente por cualquiera.

La temática

Si decides hacerme este regalo, escribe absolutamente de lo que quieras. Una opinión sobre algo de actualidad (sí, aunque sea para gritar que no soportas más la maldita campaña electoral), un consejo personal, algo que te apasiona o algo que te fastidia.

Solo te pediré un post. Quisiera que fuera en un blog como WordPress, Tumblr, Blogger o LiveJournal, pero si decides escribir en una de las redes sociales que usas, no te lo puedo impedir. Solo necesito que uses el hashtag #UnpostparaDario o que me envíes el enlace para poder leer tu entrada.

¿Cómo empiezo?

La forma más sencilla de empezar un post es literalmente empezando. Decenas de veces he empezado a escribir un reguero de ideas sin ton ni son, y de ellas saco alguna entrada. Es poco común que uno sepa desde el inicio cómo va a terminar una entrada. Está bien si te trancas, a todos nos pasa (ejemplo vivo soy yo). Y aunque el bloqueo del escritor, o síndrome de la página en blanco afecta a escritores profesionales y más aún a los meros aficionados, puede superarse con una pequeña dosis de ganas.

La motivación de #unpostparaDario

Desde siempre he amado los blogs como la herramienta de expresión que es. Un medio propio, un espacio duradero, preparado para conservar nuestras ideas y mantenerlas accesibles en todo momento. No como las redes sociales, ajenas, fugaces, volátiles y profundamente banales. Algo me hace pensar que los blogs, cuando se toman con una pizca de empeño, sacan lo mejor de nosotros. Son sin dudas, el mejor escaparate que podemos tener en este mundo digital. ¿Una opinión experta? Milca Peguero te brinda 18 formas en las que tener un blog te ayuda a auto-desarrollarte.

¿Necesitas ayuda?

Probablemente yo soy la persona más interesada en recibir mi “regalo”. Si te animas a escribir algo y te sientes estancado, con gusto puedo fungir como ayudante, asesor, orientador, no sé… No creo que sea yo el más indicado para ofrecer ayuda en esto, pero luego de más de 20 años escribiendo mis ideas en Internet, supongo que tengo una o dos ideas que pueden ser de ayuda para cualquier caso. Dale, contáctame en Twitter, Facebook, Instagram o hasta Snapchat (sí, a pesar de mis casi 48, yo uso Snapchat, PROBLEM?).

¿Qué pasará después?

Lo primero, me harás un favor muy valioso para mí. Lo segundo, probablemente te harás un favor tú mismo. Escribir motiva a escribir, y aunque no te pido que asumas el compromiso de mantener un blog, quién sabe si con este “reto” te motivas y lo haces.

Además, si me autorizas, me comprometo a promocionar tu entrada en mis redes sociales y motivar a mi audiencia a que te lea. Quizás eso sirva para darte un empuje y una motivación más para continuar compartiendo tus ideas. ¡No tienes nada qué perder!

Ya, ¡vamo’aceile!

Comenta, sin vergüenza