Francisco, Vinicio y yo

Suelo ser muy crítico de la mayoría de los líderes religiosos conocidos. No es secreto que la gran mayoría vive de espaldas a la fe que predican e imponen, se lucran con la ignorancia de la gente común que prefiere “creer en Dios” porque es más fácil o porque tienen miedo a la incertidumbre detrás del sepulcro y al infierno pregonado o a la reencarnación en un sapo o una cucaracha.

Francisco

Francisco abraza a un hombre deforme

Francisco abraza a un hombre deforme

Sin embargo, con todo y mi reticencia a los religiosos, tengo que admitir que me gusta mucho el papa Francisco. Quizás sea un gran actor y sean poses calculadas las frecuentes “salidas del libreto” que ha venido realizando desde marzo pasado. Si ese es el caso, nada cambia para mí. Pero me gusta pensar que este hombre genuinamente hace las “locuras” que hace porque lo mueve la sencillez y la compasión. Francisco ha rechazado una serie de lujos que su posición le otorga, ha puesto de cabeza a la Guardia Suiza (encargada de protegerlo) y en más de una ocasión el hombre simplemente se ha despojado de su título para abrazar a la gente. No creo que dure mucho (pero ojalá que me equivoque).

Sospecho que desde dentro ya conspiran contra él, pues ha venido introduciendo reformas y protestando abusos desde que asumió el papado. Y lo “grave” de todo esto es que los cimientos que está sacudiendo son precisamente los que sostienen toda la iglesia que dirige. Yo quisiera verlo aún más diligente con casos gravísimos como los del padre de Juncalito y el Nuncio Wesolowski, pero eso parece que no ocurrirá. Ni modo, supongo que es mucho pedir.

De todos los actos de acercamiento que Francisco ha hecho con “la gleba”, el que más me ha llamado la atención fue el que hizo a principios de este mes al descender para abrazar a un hombre totalmente desfigurado por una enfermedad genética llamada neurofibromatosis. Si bien la imagen le ha dado la vuelta al mundo, hoy encontré un corto reportaje que cuenta la historia del hombre que Francisco abrazó.

Vinicio

Vinicio Riva, el hombre al que Francisco abrazó

Vinicio Riva, el hombre al que Francisco abrazó

Su nombre es Vinicio Riva, es italiano, tiene 53 años y desde su adolescencia ha sufrido el rechazo de la sociedad a causa de su condición, que lo ha convertido en un “monstruo” para todos, excepto para quienes son capaces de mirar con compasión y enfocar, más que el rostro, la dignidad de las personas. Francisco tomó a este hombre y acarició su irregular cabeza. Dicen que lo besó y lo bendijo, y guardó silencio junto a él. “Sentí que el corazón se me salía del cuerpo. Fue el paraíso, él nunca dudó en abrazarme”, dijo Vinicio en una entrevista.

La apariencia repugnante del hombre, producto de su enfermedad, es heredada de su madre quien también la padecía. Y si bien el padecimiento es hereditario, no se contagia por el contacto físico. “Pero seguramente Francisco no lo sabía. Simplemente lo hizo, me acarició la cara y sólo sentí amor” dijo también el hombre.

Y yo

No soy católico pero sí me considero una persona espiritual. Quizás, si lo pienso mejor, más que espiritual simplemente solo soy humanista. Pienso que la mayoría de los dogmas religiosos sólo han provocado atraso, esclavitud, incontables guerras y los crímenes más asquerosos que ha conocido la historia del mundo. A pesar de ello, estoy consciente de que la inmensa mayoría de la población del planeta abraza alguna fe. Hay de todo en la viña del Señor, si me permiten usar el símil, pero a pesar de mi escepticismo, quiero sonreír con los católicos al ver a Francisco.

Quizás peque de crédulo, como decía antes. Quizás todo sea un teatro. Quizás Francisco y Vinicio no son más que piezas del circo mediático al que nos han acostumbrado CNN y Hollywood. Quizás, si hubieran estado a solas, Francisco no se habría acercado a Vinicio y mucho menos lo habría abrazado. Estos “quizás” y miles más esgrimen los eternos conspiradores de la vida para intentar quitarle el brillo a una escena que se explica más simplemente pensando que no todos los líderes religiosos son como Nicolás López Rodríguez y de vez en cuando, si acaso por un breve tiempo, hay gente buena al mando.

Eso pienso, voluntariamente vistiéndome de credulidad. Porque hasta para eso me alcanza mi escepticismo.

Porque sí.

Por un momento, Vinicio fue el más normal de los hombres

Por un momento, Vinicio fue el más normal de los hombres

2 Comments

  1. Marlene November 22, 2013 at 5:40 pm #

    Darío, al igual que tú, tambien dudé pero opté por creer que no hubo teatro (al menos no de parte del Sr. Vinicio) y seguir sintiendo la satisfacción que me da el sólo pensar en lo que el momento de ese abrazo significó para ese “despreciado” hombre.

  2. Racional November 23, 2013 at 7:07 pm #

    Usted empieza bien, hablando sensatamente sobre la crápula religiosa, y luego se destapa y dice que “los demás son conspiradores” y que “cree porque sí”. Y entonces se declara humanista, o sea, de los que quieren abrazar el racionalismo pero por su inseguridad y falta de base de conocimiento prefieren reservar un ladito de su cerebro para creer en “algo” y “respetar creencias”.
    En pocas palabras, un ateo sin cojones.

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