Los miércoles por la noche Sarah y yo solemos ver alguna película en casa. Por ejemplo, actualmente estamos viendo en orden la serie completa de James Bond y anoche tocaba Thunderball. Pero no la vimos.

Eran como las 5.30 de la tarde cuando le escribí a Sarah diciéndole que estaba deseoso de ver la película, pues es la favorita de Sean Connery de las seis que él protagonizó (siete si contamos la apócrifa “Never Say Never Again“). Pero ella me bajó la nota y me dijo que no estaba en ese ánimo. Nada raro en una mujer, pero ni modo, complaciente yo le pregunto qué cosa la anima. Me dice que tiene deseos de un Valentino y como ahora trabajo al lado de Ágora Mall, no tengo excusa.

Crucé la Lincoln a las 7 según lo acordado y llegué al sitio pero no la vi por los alrededores. Le escribí en Whatsap sin obtener respuesta. Cuando ya tenía rato en frente del sitio y empezaba a carcomerme la envidia de los que se alejan comiéndose su helado, la llamé y no lo tomó… y aún no me respondía los mensajes del chat.

Al rato aparece con una bolsa pequeña en la mano y me allanta diciéndome que estaba en el baño y que el celular le sonó mientras estaba en la infame “posición imposible” que usan las mujeres para numerounear. Despistado como siempre, no le di mente a la bolsa y pedimos par de esos pecados legales de Valentino (Fresa con turrón fue el mío, un escándalo).

“Vamos a sentarnos arriba” sugiere la allantosa mujer mía y llegamos a la cuarta planta. Nos acomodamos en una mesa tranquilos y vimos pasar a Alexander Boom, uno de mis amigos BBSianos, pero él es más despistado que yo mismo y no me escuchó por más que vocié su nombre. Tampoco reaccionó cuando grité “Android es mejor que iPhone”, algo que pensaba que heriría su iOrgullo.

Le escribí a Boom por Whatsapp y se devolvió, andaba con su hija. Hablamos plepla como siempre y Boom de inmediato se puso a adoctrinar a Sarah sobre las bondades del iPhone y todo lo demás que suele hacer con cualquiera que le hable de Apple. Luego de un rato su propia niña le dijo que ya ‘taba bueno y se lo llevó. Nosotros nos terminamos los helados, y entonces de nuevo vi la famosa bolsa. Finalmente pregunté qué rayos era y ella simplemente me dijo “Ábrelo, es un detallito para ti”.

El pariguayo que vive en mí vio un papel con el logo de Laboratorio de Referencia y un baberito amarillo… y quedé petrificado. Desde ese momento hasta ahora que escribo no se me ha quitado la sonrisa de la cara.

A finales de noviembre Vielka y Sebastián tendrán una hermanita o un hermanito. ¡Sarah tiene seis semanas de embarazo! 🙂

Thunderball puede esperar.

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18 Comments “Thunderball” puede esperar

  1. Mabel Lemoniel

    Me muero de amor! Que felicidad por ti, por Sarah, por Vielka y por toda la familia. Me encanta como preparó toda la historia y como la describes tu. Un fuerte abrazo 😀

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  2. Winster D. Ceballos

    Como ya te habia dicho, Congrats para ti, Sarah, Vielka y Sebastian!!! Voy a ser tio again, jejeje

    Ahhh y preparate otra vez a pasar malas noches, jejee, aunque se que estas acostumbrado a eso.. Se salvo Sarah!

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  3. Atileyris Peguero

    Que tierno, muchas felicidades a los 2. Me encanto como ella puso todo en marcha y tu de inocente. Que la nueva criatura llegue sana y rodeada del amor de sus padres y hermanos.

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  4. Natacha R. Guzman Lora

    Laaaaigo! Felicidades! Que noticia nimabuena… un hijo es la mayor bendición que Dios puede otorgar a un ser humano. Tamos a dos esquinas, cuando necesiten quien vaya a cambiar pampers, a dar biberón y sacar gases, avisa. Feliz embarazo y parto! Muak!

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