El Cirque Éloize, o la poesía que llueve en movimiento

Nuestra condición de isla, y para colmo, isla plagada de estrecheces, nos mantiene condenados a un famélico abanico de opciones en lo que a entretenimiento se refiere. Sólo nos brindan los mismos conciertos de siempre, con los mismos artistas de hace 10 años o (mucho peor) con los “nuevos exponentes del arte”. Cada jueves nos estrenan un par de clavos en los cines, en febrero aguantamos cajeta en todos los carnavales y de octubre a enero nos embullan con el béisbol invernal. La Navidad (regalo del calendario, no de los empresarios) termina siendo la época más entretenida, por la ausencia de alguna otra cosa mejor que cantar “Qué te pasa viejo año, qué te pasa” embadurnados con un tufo de ron de impublicable procedencia.

Por eso, el Cirque Éloize y su presentación “Rain” me ha parecido el más interesante espectáculo que he visto en una buena cantidad de años. Es tan diferente a cualquier cosa que haya tocado nuestras playas, que seguramente fue de “alto riesgo” para los empresarios que se han lanzado a provocar a un público acostumbrado al banal shakirismo y el insufrible arjonaje. La apuesta fue audaz para ellos y esperanzadora para mí.

Rain, del Cirque Éloize

Rain, del Cirque Éloize (foto de Internet)

Fluidez es la mejor manera de describir las acrobacias y los malabarismos que componen “Rain”. Quizás no sean los más complicados y asombrosos del mundo, pero no deja de ser una experiencia llena de maravillas. Sorprende por lo simple, lo “suave” que discurre y por la profunda poesía con que se dibujan las situaciones ante nuestros ojos.

Detrás de las dos horas que dura la función hay un sincero intento de llevar un guión, de narrar una historia, de tejer un cuento que nos lleve de situación en situación salpicado de malabarismos y coreografías. Aplaudo el esfuerzo que han realizado los artistas para narrar todo en un español con acento pero correctísimo. Ese detalle, quizás imperceptible para la mayoría, fue lo que más me llamó la atención. Lamentablemente, siento que el hilo narrativo flaquea por momentos en los que la audiencia no comprende lo que está sucediendo en tarima, aunque esto se perdona muy fácilmente gracias a la inocente picardía de los doce artistas que componen el Cirque Éloize.

Todos los miembros de Éloize destilan profesionalismo y demuestran con creces su perfeccionismo y la atención a los detalles. La musicalización es casi siempre atinada y coherente, muy bien lograda, a excepción de un par de temas en la primera hora que para mi gusto personal resultaron demasiado lentos.

Los precios del espectáculo no son populares, hay que reconocerlo. Sin embargo, están por debajo de lo que cuesta ver actos similares en cualquier lugar del mundo. Y Éloize ha venido a llovernos a domicilio, sin pagar pasaje a Florida o Nevada, lo cual también es un ahorro. Si tienen la oportunidad de verlo, está más que recomendado.

2 Comments El Cirque Éloize, o la poesía que llueve en movimiento

  1. Rocío

    Hola Darío

    Me encantó Rain, y de hecho hoy mismo le hice su reseña en mi blog. Hace falta que lleguen más espectáculos de esa categoría al país.

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  2. cheCa

    Sí, muy bueno Éloize (aún no haya venido a R.D. con el montaje completo por cuestiones de costo y espacio…). Hay otros espectáculos excelentes que con mucho esfuerzo se estan presentando en nuestro país desde hace ya varios años como son los producidos por Amaury Sánchez, y Luichy Guzmán (qué decir de “Los Miserables” montado creo en 2009, con los planos del mismo escenario utilizado en broadway…) ó el teatro negro de Praga que desde los 80’s nos visita cada año con una temática distinta.
    Al menos en términos culturales…hemos avanzado!!!

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