Mamimba

Mamimba y yo

Mamimba y yo

Mi madre no se cansa de ser madre. Aún cuando hace tiempo dejé de sentarme en su regazo, aunque ya no me corrige la tarea, a pesar de que ya no me levanta en las mañanas ni me controla la televisión. Ella aún sigue siendo madre, porque la maternidad no sabe de tiempos ni edades, ni se ocupa de normas ni respeta adulteces. Mi madre no se cansa de ser madre.

Seguramente tu madre también es así. Y así debe ser porque el mundo sería un desastre sin esa carga de amor y protección… sin las madres, sin ese caudal de entrega y abnegación, el planeta sería el infierno. Tanto le debemos a todas las madres. Y si de ellas dependiera, seguramente el mundo que conocemos no sería menos que el paraíso.

Mamimba, te amo. Soy tuyo desde antes de conocerte, y lo seré mientras tenga vida y tras la vida, cuando se cierren las cortinas de los tiempos, allá tendré tu memoria también. Porque mi vida no es nada sin tu cariño.

Gracias por las costumbres, por la decencia, por el amor a la Patria, por la fe y la caridad; gracias por todos los valores que sembraste, que cosecho para ti en cada obra de bien que me toca hacer. Gracias por ser, por estar.

Te amo, vieja mía.

2 Comments Mamimba

  1. Jacy

    Esos son los seres que mas inspiracion nos brindan para hacer bien las cosas, ojala y todas las mujeres tengan ese espiritu que tienen nuestras madres…

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