Palabras en la boda de Rocío y Raff

A la hora que se publica este post, estoy acompañando a mis grandes amigos Rafael Vargas y Rocío de los Santos en su ceremonia de bodas, la cual es más que nada una confirmación formal de la relación que llevan ya por un buen tiempo. Rocío me pidió que dijera algunas palabras durante la ceremonia, y no pude negarme. Es la primera vez que me piden algo así, por lo que preferí no inventar y escribirlas para no meter la pata. A continuación el texto in-extenso de mi “breve” discurso.

Palabras en la boda de Rocío y Raff

Conozco a Rafael hace alrededor de 20 años, y puedo decir que es el amigo más cercano de todos mis cercanos amigos (y que no se me ofenda nadie, es cuestión de empatías).

A lo largo de tantos años hemos compartido una tremenda cantidad de experiencias, anécdotas, historias de apoyo y una caterva de risas. Rara vez hemos tenido diferencias (de hecho, no me acuerdo de ninguna). Con demasiada frecuencia uno de nosotros decía lo que el otro tenía en la mente, y de ahí surge el que ambos nos presentamos como “hermanos gemelos”. Sí, gemelos, ¿no ven que somos igualiticos?

Sin embargo, debo confesar que jamás me imaginé que vería a Rafael sentado en el banquillo de los acusados a punto de escuchar la sentencia a cadena perpetua… ah, perdón que no es un juicio… ¿o sí? Hmmm, pérate, déjame salirme de abajo de esta patana. El caso es que llegué a pensar que no había mujer capaz de domar el particular temperamento de Raff. Y no es por nada malo (no me envenenen el bizcocho, por favor) sino que mi amigo Raff, mi hermano gemelo, así como lo vemos ahí tan muerto e’risa, no es alguien que le guste lo fácil y a la vez no es nada fácil que algo le guste tanto.

Y ahí es donde entra Rocío. En el verano de 2007 yo trabajaba en una misión social en Puerto Plata, bastante desconectado de mi vida citadina. En una de las escasas llamadas que entraban a mi celular, Sarah (la rubia buenamoza que no está atendiendo mis palabras por estar hablando con Ely) me dice que va a ir a ver una obra de teatro con Raff y su novia. Y yo me quedé pensando que se había metido otra llamada. ¡¿Su qué!? Desde ese mismo momento la fulana me empezó a caer más mal que sufrir el Tulilazo en vivo. ¿Quiere decir que mi hermano gemelo tiene novia y yo me entero de último? ¡No somos nada!

Pero eso fue sólo el principio. Poco después de ese desencanto, caí enfermo de bronquitis y ellos me fueron a visitar. Ahí conocí a Rocío en persona y la vi con una cara de machete y una seriedad que cualquiera pensaría que era monja. A pesar de mi mal estado de salud, recuerdo que me dije para mis adentros “esta no dura tres meses”, y tres años después estamos en la boda.

¿Qué pasó? Sencillamente, desde que Rocío se soltó dio señales de que era la horma del zapato de Raff. En muy poco tiempo nos dimos cuenta de que había un enganche sólido y ahora no pasa un día sin que Raff s’eplote de la risa con las ocurrencias de Rocío, y los hemos visto juntos armar un hogar y desarrollar una vida de pareja que a cualquiera le da envidia. 

¿Por qué? Yo no soy experto en estas vainas de relaciones de pareja, pero sospecho que el principal ingrediente que tiene la receta de Raff y Rocío, más que el amor, es la admiración mutua que se tienen. ¿Admiración, más que amor? Pues sí. Yo veo en Rocío y en Raff un genuino entusiasmo por compartir juntos, por planear juntos, por mostrarse afecto, por saber que el uno es “lo má’ montro del otro” y viceversa. El amor quizás sea la palabra preferida de las bodas, pero yo pienso que la clave aquí ha sido esa devoción inteligente que tiene Raff por Rocío y Rocío por Raff. Y si no es así, me voy pa’ Puerto Plata.

4 Comments Palabras en la boda de Rocío y Raff

  1. Geminix07

    Cuando yo me muera quiero que tu digas las ultimas palabras en mi funeral.

    Acuérdate de mencionar que fui muy buena gente, que no maté a nadie (que no se lo mereciera) y que me gustaba mucho el chocolate. creo que con eso tienes para armar tres paginas de discurso.

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