Papi, te tengo una terrible noticia…

Altísimos estándares3:10 de la tarde. Imaginaba que era Vielka quien llamaba. Diariamente cambio la contraseña de su usuario en mi computador, para que así tenga una “excusa” para llamarme.

–¡Hola preciosa mía!

–…hola papi –dice tímidamente y noto de inmediato que algo no anda bien. Pensé que se sentía peor del conato gripal que tuvo el fin de semana.

–¿Qué te pasa, mi amor? –pregunto con un poco de preocupación.

–Papi, te tengo una terrible noticia… –recuerdo que mi hija sólo tiene ocho años por lo que esa frase aún no hace que se me enfríe la sangre en las venas. Y además, ya sé que Vielka es una aventajada pichona de actriz dramática, experta en hacer zoom-in a un átomo hasta ponerlo del tamaño de un elefante.

–¿Qué pasó, cielito?

–¡¡Ya no tengo mi promedio en 100 en Informática!!

Sonrío. Mi niña siempre había obtenido puros “cienes” en la materia de Informática y en broma yo le decía que no podía sacar menos de 100. Empecé a imaginar la crisis nerviosa que mi hija estaba haciendo, suponiendo que le iba a poner un castigo más drástico y severo que obligarla a ver el programa de Yoryi Castillo.

–¡Cómo va a ser! ¿Mi “hija computadoriosa” no sacó 100? –digo con el enojado acento de un payaso.

–…no, papi… yo sé que tú me dijiste que no podía sacar menos de 100 en Informática, ¡pero yo no sé lo que pasó que no saqué 100!

Me doy cuenta de que ella se lo ha tomado demasiado en serio, y que realmente está frustrada por haber roto la hilera de 1’s y 00’s que mantenía desde el pasado año. Cambio el tono y le digo con seriedad que no puede sentirse mal por no haber sacado un 100 este mes. Investigo si las demás materias sufrieron bajas (y me alegro de que no), y empiezo a encauzarla en la justeza de que la perfección es bonita pero no perfecta, y que fallar está bien siempre que nos deje una enseñanza.

–No te preocupes, mi amor. Tu nota sigue siendo muy buena. Lo que haremos es preguntarle a la profesora en qué fue que te equivocaste para corregirlo y así lo solucionaremos. Estoy orgulloso de ti, ¡me haces muy feliz! –reparo que no me ha dicho cuál fue la calificación y creo prudente saberlo antes de seguir atenuando su frustración. Así que le pregunto: –Pero, ¿qué nota fue que sacaste?

–¡Solamente un 96! –responde con gesto y resople de vergüenza.

Y me paso entonces los próximos minutos recalcando que su nota está muy lejos de ser mala, que no tiene por qué estar triste ni sentir vergüenza y todo eso… mientras que por dentro me preocupo por lo high achiever que se está poniendo, afanando quizás más de lo aconsejable con ser la mejor de la clase.

¿Dónde está el balance entre la prudencia y el apoyo a un hijo que se esfuerza enfermizamente en ser perfecto académicamente?

6 Comments Papi, te tengo una terrible noticia…

  1. Nehemoth

    Brother me se importa responder la pregunta que has dejado pero de verdad te confieso que cuando tenga un hijo me gustaria ser la mitad de padre grandioso que eres y con eso me conformaria.

    Gracias por compartir, de verdad muchas gracias.
    .-= Nehemoth´s last blog ..Daybreakers (2009) =-.

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  2. Darío

    (ondetá la carita sonrojada?)

    No te preocupes, Grimaldy. A ser padre nadie enseña ni se aprende con libros. Es una materia que dura toda la vida (aún cuando se vuelvan adultos, eso me dice mi propio padre). Hay siempre una mezcla de asombro, orgullo y genuina preocupación cuando un hijo te salta con una cosa así. Cuando te toque, tendrás miles de chances de ver las cosas así.

    Y si desde ahora quieres ser un buen padre, creo que vas aventajado ya 🙂

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  3. WeNdY

    Que hermosa Vielka Dios te la bendiga siempre! 😉

    creo que manejaste bien la situación, es cierto que 96 no es 100 pero es una nota bastante buena. Solo hay que enseñarle que es muy bueno tener calificaciones honorables, pero no en todo podemos ser siempre perfectos. Esto se aplica en cada una de las etapas de la vida..

    Un besito a los dos

    felicidades que gran papá eres! se necesitan muchos como tu 🙂

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    1. Darío

      Lo más impresionante de tu comentario es que te motivaste a escribir por fin en mi blog 🙂 Hola Wengy! 😀 Gracias por la visita y el comentario. Los piropos me sonrojan, así que estoy coloraito!

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  4. Enrique

    “¿Dónde está el balance entre la prudencia y el apoyo a un hijo que se esfuerza enfermizamente en ser perfecto académicamente?”

    Primero. Identifica donde fue que tu hija adquirió esa enseñanza de ser “perfecta academicamente” y córtalo de raíz!

    El mundo actual ensena a ser competitivo. Mirar a los demás y tratar de ser mejores. TREMENDO ERROR!!!! y padre de grandes frustraciones!
    Nuestros mayores logros serán cuando constantemente estemos tratando de superarnos a nosotros mismos, no mirando a los demás.

    Si le ensenas a tu hija a dar lo mejor de si, a esforzarse cuanto pueda – y a veces dar una “milla extra”, la nina se sentirá satisfecha, pues sabrá que dio lo mejor de si. Aunque no sea mejor que lo demás. La Biblia dice que hagamos todo conforme nuestras fuerzas. ¿Acaso puedo hacer algo mas allá de mis fuerzas? ¿Son mis fuerzas mayores que la de los demás? también dice que Dios no pone carga sobre nosotros que no podamos llevarlas, ¿porque entonces la sociedad, las escuelas, nuestros familiares y amigos si ponen un yugo mayor?

    Por ultimo, no pienses que al tratar de superarse ella sera mediocre, al contrario sera una nina sana emocional/sicologicamente. Dará lo mejor de si, estará en constante crecimiento, no tendrá limites!

    Cuanta falta nos hace volver a la Biblia y extraer la sabiduría que nuestro Padre nos dejo allí para “la vida en abundancia” que El quiere para nosotros. ¿Te atreves a volver?

    Un abrazo fuerte a quien de la mano me llevo en mis primeros pasos al Señor.

    Enrique Encarnacion
    Tel. 809-482.4802
    Cel. 809-853.8068
    Fax 809-530.4411
    e/mail encarnacion.enrique@gmail.com

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    1. Darío

      Muy buenas palabras, Enrique! Y gracias por tu visita (no me la esperaba).

      Ciertamente hay muchas enseñanzas muy atinadas en la Biblia (me atrevo a decir que también en otros textos religiosos), las cuales hemos ido dejando de atender. Valoro lo que me cuentas, y si acaso no trato de ser dogmático, procuro ser equilibrado con apreciar los esfuerzos que hace mi pichona.

      Espero verte más a menudo por acá (pretendo escribir más a menudo!)

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