2010

Año Nuevo otra vez, y me siento como si hubiera formateado mi vida para instalar la versión 2010 de mi sistema operativo “Vida”. Tantas expectativas, tantos planes, tantos propósitos que reposan embuidos de los efluvios del bendito alcohol que nos ayuda a olvidar lo malo y sonreír por lo porvenir.

Recibo este nuevo año repleto de proyectos, empecinado en hacer decisivos cambios en mi vida. Tengo planes muy firmes que sólo esperan una oportunidad para empezar a andar, y estoy trabajando muy cuidadosamente para echarlos a andar. Mis propósitos para este año son muy sencillos y personales, y confío en que sean muy llevaderos.

Deseo que todos mis lectores, todos los que son cotidianos en mi blog o los que pasan esporádicamente reciban este año nuevo también con albricias y esperanzas, porque este año no debe ser peor que el que concluyó. Si algo aprendimos del 2009 debe ser que el trabajo sin tesón es la única tabla de salvación que tenemos. No hagamos caso de los dañinos ni los descarriados, sino que enfoquémosnos en salir adelante rompiendo brazos, pero sin cola que nos pisen.

¡Feliz año 2010 a todos!

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