Recordando a Carl Sagan

Sagan

Ayer Carl Sagan habría cumplido 75 años. Me gusta pensar de él como el científico del pueblo, el que hablaba de las estrellas y los astros en lenguaje llano, lejos de rebuscamientos.

Casi todos podemos recordar su miniserie “Cosmos: Un viaje personal“, que solía pasarse durante la Semana Santa por Color Visión (un gracioso contrasentido, siendo que Sagan y la religión católica no eran precisamente compatibles).

Otra de sus maravillosas obras, la novela “Contact“, llevada al cine en 1997 (apenas meses después de su deceso) y protagonizada magistralmente por Jodie Foster y Matthew McConaughey, se ha convertido en culto de una legión de personas que ven las relaciones con entes extraterrestres como posibles, aunque aún incomprensibles.

Propulsor de la búsqueda de inteligencia extraterrestre (el famoso programa SETI),

Escéptico pero respetuoso, quizás hasta conciliador de la idea de un dios creador siempre que se compaginara con las leyes de la física, Sagan pasó por la vida enlazando a la gente común con el cosmos, acercando a las masas al telescopio y mostrándole esos paisajes asombrosos que sólo son posibles de ver cuando se cierran los ojos a lo usual.

Sin dudas, gran parte de mi afinidad o curiosidad por las ciencias astrofísicas se la debo a Carl Sagan, así como le debo a Jacques Yves Cousteau con sus maravillosos trabajos de submarinismo y biología, el haberme mostrado el océano desde dentro.

¡Feliz cumpleaños, Carl!

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