Reacciones extrañas

La semana pasada, Maryorie Nin publicó un tweet que me llamó la atención:

Bebé necesita urgente plaquetas porque va a recibir quimioterapia. Está interno en Plaza de la Salud. Pueden llamar a Freddy al 809-###-5070.

Desde la enfermedad y lamentable muerte de Carlos Martínez el pasado 27 de julio, quedé muy sensible a esas peticiones de donaciones de sangre que con frecuencia vemos en los medios de comunicación, incluyendo Twitter, Facebook y los blogs que frecuentamos. Por eso, cuando vi el tweet que Maryorie publicó, me animé a contactar a un total desconocido, con intención de ofrecer mi sangre en beneficio de un niño también totalmente desconocido para mí.

Al llamar al número celular, la llamada cayó en el buzón de voz, y preferí enviar un minimensaje de texto con mis datos. No recibí respuesta inmediata hasta que el sábado me llamó Freddy. Muy amablemente me hizo algunas preguntas generales sobre mí, que si había sido donante de plaquetas, que si tenía “venas duras”, y que si me sentía fuerte. Quedamos que me llamaría si fuera necesaria mi ayuda y yo estuve contento de ayudar.

A eso de las 11 de la mañana de hoy recibí una llamada de un número desconocido. “¿Es usted Darío Martínez?” me preguntó una voz de mujer. Acostumbrado como estoy a llamadas de telemercadeo (o peor aún, de cobradores), respondí afirmativamente con sonoro desgano. La voz se identificó como Marilyn, “la madre de Reynaldo, el niño con leucemia”. Así supe el nombre del bebé y su padecimiento formal. Un poco chocado, me repuse y le pregunté cómo podía ayudarla.

En media hora estaba de camino, a fin de extraerme una muestra de sangre. En el Banco de Sangre de la Plaza de la Salud se analiza meticulosamente toda muestra sanguínea de los potenciales donantes a fin de determinar su plena aptitud para ser utilizada en otra persona. Me dijeron que regresara a las 2.30pm sin haber comido nada con grasa.

Al volver al Banco de Sangre en la tarde, veo que la bioanalista está afanada con una máquina y que al verme llegar, la mujer mira a otra y le dice “ve, habla tú con él”. Dicen que el que no tiene hechas no tiene sospechas, pero la verdad es que esa frase a mí me sonó a malas noticias personales y un frío me fue subiendo desde las plantas de los pies hasta que me congeló las pestañas cuando la otra mujer, con un maquiavelismo tremendo inició diciendo: “Señor, tenemos un problema con su sangre”. ¡Azarosa! ¡Estoy seguro que lo hiciste a propósito a ver si me meaba en los pantalones!

Yo, luchando por despejar todas las interrogantes que invadieron mi mente en apenas dos micronésimas de segundo, sólo musité un “dígame a ver” sin pestañear.

“La máquina aún no ha terminado de analizar su sangre, falta la Hepatitis B… Usted va a tener que esperarse una hora y media”. Y el corazón volvió a latir bombeando sangre a mis mejillas que ya debían estar bien pálidas.

“No hay problemas” dije mientras me alejaba y juro por vinagre que escuché un par de risas socarronas viniendo de la parte posterior del laboratorio. ¡Par de marvadas!

Pronto terminé de gastar la exigua batería de mi celular jugando para matar los minutos. Aburrido, busqué algo qué leer y fue entonces cuando me fijé en un modesto afiche que estaba en un escritorio, donde se detallan los lineamientos para ser un buen donante de sangre. Lo leí de cabo a rabo pero fue en la parte final cuando sonreí.

Reacciones extrañas

Reacciones extrañas

Todo aquel que alguna vez ha dado algo sin esperar recibir nada a cambio, y más aún, sin conocer a quien recibirá el favor, también sonreiría. Las “reacciones extrañas” que produce el ser compasivo, empático y desprendido con algo tan sencillo como donar sangre, son la satisfacción y la plenitud de alegría.

Y esa reacción extraña, sin dudas, es la que tuve hoy en la tarde, luego de mi procedimiento de extracción de plaquetas (tres millones de ellas), que ya para estas horas deben estar viviendo en el cuerpo de Reynaldo, reforzando su lucha por la vida, de la cual, desde hoy, también soy parte activa.

Animo a todos mis amigos a hacer conciencia. Donar sangre (o plaquetas, como fue mi caso hoy) es algo sencillo y seguro, y significa muchísimo para la persona que la requiere, así como para sus familiares. Yo no podría describir el rostro de Marilyn y Freddy cuando nos conocimos hoy, con su hijo bordeando una hemorragia interna y viendo cómo de mi cuerpo salían las plaquetas que podrían significar la vida del pequeño Reynaldo.

Donar sangre es una sencilla muestra de altruismo que casi todos podemos hacer. Y los que por cualquier condición física o médica no pueden donar su sangre, pueden ayudar buscando otras personas, y motivándolas a involucrarse.

Mi tarde de hoy pertenece a Reynaldo. Mis plaquetas están en su cuerpecito y confío en que lo fortalecerán tanto como me han fortalecido a mí a lo largo de mis años. Y sí, salí con mi sonrisa de medio lado, contento de poder ayudar, al menos con esto.

¿Te animarías a ayudar? ¿Por qué no empezamos hoy mismo? Dejemos la comodidad de nuestra vida diaria por un momento, a fin de ayudar a personas que están deseosas por vivir tantos años como hemos vivido nosotros. ¿Que no conoces nadie que necesite tu sangre ahora mismo? ¡No importa! La sangre nunca está de más, y hay diversas instituciones que manejan la misma con profesionalidad. Además, si no sabes a quien donas, tiene más mérito tu gesto, y seguro que en el camino conocerás personas que nunca se les olvidará lo que harás.

5 Comments Reacciones extrañas

  1. Tuitico (http://tuitico.tumblr.com)

    Que apero men! Me gusta como escribes, uno siente lo mismo que sientes tu. Hasta me duele un brazo. LOL

    Yo fui a donar sangre por primera vez hace casi un año, cuando lo requería una señora que trabajaba en el banco que laboraba hace poco. Fui con mucho ímpetu porque quería ayudarla, pero cuando tomaron la muestra me dijeron que no estaba apto porque tenía 1 puntico menos del rango mínimo requerido para ser donante (dicho puntaje no significaba que tenía anemia, pero para el caso, digamos que si).

    Lamentablemente Doña Didí murió luego. Pero me sentí bien al menos que intenté ayudarla mucho, le tenía mucho cariño.

    Es sumamente reconfortante saber que puedes ayudar de esa manera, no se trata de dinero ni de una ayuda de menos envergadura, se habla de salvarle la vida a una persona, lo que evidentemente nos da una gratificación moral muy intensa.

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  2. Amandysha

    Ya entiendo por qué siempre tengo mi tan particular risita. Las personas siempre me preguntan ¿por qué estás tan feliz?. Siempre vuelvo a sonreir y les digo: no sé, siempre soy así!. Te felicito por ser tan desinteresado. Hace un tiempo leí en tendencias21.net que la felicidad se sustenta sobre la base del altruismo. Ojalá y mucha gente pensara cómo tú. Abrazos… y demás yerbas aromáticas.

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  3. Maryorie Nin

    Había pasado por aquí en aquel momento, pero no me animaba a comentar. Ahora no estoy tan sensible y puedo hacerlo. Darío, de corazón te digo que eres una excelente persona. Y no porque coloques en tu blog que has donado sangre, si no porque cada vez que me atrevo a solicitarlo por twitter, tu eres una de las primeras personas que están dispuestas a compartir lo que tienes dentro! aun sin tener mucho.
    Dios te bendiga y recuerda que lo que haces en privado, el Señor te lo recompensará en público. No dudo que ya hayas recibido tus recompensas. Te las mereces!
    .-= Maryorie Nin´s last blog ..Las Grandes Metas Nos Estiran =-.

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  4. Pingback: Tweets that mention Reacciones extrañas | 40 Limones -- Topsy.com

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