Día de los Padres

Almorcé con mi hija hoy y recibí de ella una tarjeta manuscrita que me hizo para la ocasión con su artístico sentido del color. También me entregó un presente, pero es la tarjeta lo que me importa, lo que valoro más, lo que atesoro, aunque sean borrones en una hoja maltrecha. Vielka no sabe, no se imagina, el poder que tienen sus ojos cuando me mira, y la fuerza que tienen sus labios cuando me dice “¡papi, te amo!”. No hay nada en el mundo, nada que pueda ser más fuerte que mi hija cuando me abraza. No hay nada que pueda hacerme más feliz que sus labios bendiciendo mis mejillas. Y sin embargo, a pesar de toda esa felicidad que ella me da, me siento triste… porque envidio a mi propia hija. De alguna manera extraña, como si fuera un loop autoreferenciado, yo quisiera ser mi hija, y que mi padre fuera yo. Y es que no tengo ni un solo recuerdo de mi padre almorzando conmigo; no tengo ni una sola memoria de alguna tarjeta que le hiciera por el Día de los Padres.

Dicho de alguna manera imperfecta, solamente he venido a saber lo que es el día del padre cuando me convertí en uno, y jamás sentí la esencia de ser la variable “hijo” antes de convertirme en la variable “padre”. Envidio a Vielka porque ella sí tiene un padre que la busca y valora sus regalos y sus palabras, cosas que jamás tuve yo. Envidio a Vielka porque ella sí sabe a qué saben mis besos y mis abrazos, cosas que jamás supe yo.

Por eso, creo que esta canción de Franco de Vita es un reflejo claro de lo que no quiero ser en mi función de padre en la ecuación, aunque haya vivido toda la vida con este tipo de padre en mi propia ecuación de hijo.

No basta
traerlos al mundo porque es obligatorio
porque son la base del matrimonio
o porque te equivocaste en la cuenta.

No basta
con llevarlos a la escuela a que aprendan
porque la vida cada vez es más dura
ser lo que tu padre no pudo ser.

No basta
que de afecto tú le has dado bien poco
todo por culpa del maldito trabajo
y del tiempo.

No basta
Porque cuando quizo hablar de un problema
tú le dijiste niño será mañana
es muy tarde estoy cansado.

No basta
comprarle todo lo que quizo comprarse
el auto nuevo antes de graduarse
que viviera lo que tú no has vivido.

No basta
con creer ser un padre excelente
porque eso te dice la gente
a tus hijos nunca les falta nada.

No basta
porque cuando quizo hablarte de sexo
se te subieron los colores al rostro
y te fuiste…

No basta
porque de haber tenido un problema
lo había resuelto comprando en la esquina
lo que había, lo que había.

No basta
con comprarle curiosos objetos…
No basta
cuando lo que necesita es afecto,
aprender a dar valor a las cosas…
porque tú no le serás eterno.

No basta
castigarlo por haber llegado tarde
si no has caído ya tu chico es un hombre
ahora más alto y más fuerte
que tú, que tú, que tú…

¡No basta!
¡No basta!
¡No basta!
¡No basta!
¡No basta!
¡No basta!
¡No basta!

Feliz día de los padres, Donda.

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