Hoy

Llanto bendito

Llanto bendito

Sin prisa tú; con impaciencia yo. Sin complicaciones tú; con temores yo. Sin miedo tú; con invasivo terror yo. Hoy finalmente llegaste, aunque nunca te habías ido. Hoy por fin puedes llorar, aunque no estás triste. Hoy has abierto tus ojos a la luz del día, aunque ha sido el día que se ha iluminado al verte.

No te imaginas cómo me siento. Yo tampoco me imaginaba sentirme así. Feliz, naturalmente, aunque es mucho más que eso. Lleno de preguntas que nadie me podrá responder, y que juntos tú y yo, si Dios nos da vida, iremos resolviendo entre pañales, arrullos y sonrisas. También me invade una sobrecogedora sensación de asombro y admiración, al pensar lo maravilloso que es el proceso que acabas de concluir.

¿Sabes? Yo desde muy joven deseé que mi primer retoño fuera una bebita, aunque ya no recuerdo qué cosas motivaron ese anhelo en mí. Quizás influyó el hecho de que no tuve hermanitas en mi niñez…

Estoy observándote a través del cristal. Lloras con tal vigor que percibo tu llanto inconfundible y sé que a partir de hoy este sonido, este canto de vida, será parte de todos mis días.

En la sala de recién nacidos

En la sala de recién nacidos

Admito que en este momento no sé qué debo hacer contigo. No me atrevería a cargarte pues temo lastimarte. Sin embargo, deseo muy fuertemente sostenerte en brazos, dejar que te duermas sobre mi pecho, arrullarte en mis brazos. Aunque estoy lleno de temores (ya te lo dije antes), confío en que sabré encender las luces apropiadas para iluminar el camino de tu vida por el mejor sendero posible.

Prometo que respetaré tu persona física, moral, emocional y materialmente. Prometo que jamás pretenderé hacer de ti una marioneta controlable por mis deseos, y que evitaré a toda costa que otras personas te manipulen de igual forma. Prometo que inculcaré en ti buenos principios para que desde muy niña aprendas a tomar tú sola tus propias decisiones, y a lidiar con las consecuencias de ellas. Prometo apoyarte siempre en todo lo que emprendas, y ser tu primer y principal admirador. Prometo estar a tu lado (en la medida de lo posible) en cada momento importante de tu vida, sin que importe lo que tenga que hacer para lograrlo.

Te amo. Tu vida apenas comienza, pero ya eres objeto de mi amor. Aunque mis emociones se yuxtaponen y entrecruzan como destellos de luz, la fuente de todas ellas es un inamovible amor, una sólida convicción de que cada día, con cada sonrisa, mi amor por ti crecerá por siempre.

Tu papi

Diciembre 7, 2001

2 Comments Hoy

  1. Marlene

    Wao, wao, wao, Sr. Darío!!. Leer esto me recuerda todo lo que sentí al nacer mi primer hijo. Pensé que era necesario ser madre, mujer para entender esa mezcla de sentimientos, pero veo que no. Todo lo que usted ha descrito es lo que se siente, es una felicidad que no se puede explicar, hay que sentirla. Aunque lo estoy leyendo hoy, mil bendiciones para esa muñeca, aunque sé que ya no es una bebé y que Dios lo bendiga por esas bellas palabras y sentimientos hacia su hija.

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    1. Darío

      Hola Marlene… pero lo de “señor” como que me pone más viejo de la cuenta, jajaja. Gracias por tus palabras. Mi niña cumple 12 años en unos días y cada día se pone más bella. Poco a poco ha venido convirtiéndose en una señorita y espero mantener mi afán por encaminarla por buenos pasos. En unos días también nacerá mi segunda hija, Isabella, y empiezo de nuevo la tarea de ser papá. ¡Estoy emocionado y pico!

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